Portal Semanario

Año 12. No. 650 del 09 al 16 de junio 2018

Premio de Comunicación Alternativa

 

VAMOS A LA OBRA

 

DIEZ DE CORPUS

Fragmento del Poema de Leopoldo Ayala

Tomado del libro Vivirás América

Por Carlos Guillén Soriano,

Secretario de Prensa del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear

y colaborador voluntario de Frecuencia Laboral,

Publicación Original del Portal www.frecuencialaboral.com

Leopoldo Ayala nació el 14 de enero de 1939 y murió el 08 de junio de 2018. Fue profesor de literatura del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y escritor. Autor de manuales sobre lectura, redacción y ortografía, también escribió poesía. Colaborador en numerosas revistas, participó en el Consejo Nacional de Huelga del movimiento estudiantil-popular de 1968 y en la organización de eventos culturales de concientización a los jóvenes sobre la realidad del país.

En los años recientes fue integrante del Comité 68.  Entre sus obra más conocida están Yo acuso y Diez de Corpus, éste último dedicado a los más de 125 jóvenes acribillados por un grupo de paramilitares denominados "los halcones", que marchaban en una manifestación estudiantil que salió del Casco de Santo Tomás, en la Ciudad de México, el 10 de junio de 1971. Esta represión es conocida como "el halconazo".

"Hoy es jueves para el cuerpo, como 71 de nosotros

Hoy es jueves como muerte, para el pecho y los periódicos

Las cinco cero cinco de la tarde, la marcha era para fundir lo que jamás termina

Para que la vida no cayera derribada.

La poesía está en la calle

Con una limpidez extraña de seguir, de continuar, de ser para siempre más grande que sus pasos, la columna, del brazo, de espalda a pecho, de canto a palabra

4 PM, más de diez mil estudiantes, obreros, ...pueblo

Santo Tomás, Instituto Técnico, Avenida de los Maestros y San Cosme

Al cruzar por Sor Juana, los granaderos con armamento de alto poder nos detuvieron por primera vez

Mexicanos al grito de guerra el acero aprestad y el bridón y retiemble en sus centros la tierra al sonoro rugir del cañón

Salta la palabra a la calle y se hace manifestación

Esa v no se ve, esa v no se ve

Aquí teniente, que entren en acción los halcones, ahí vienen, protéjanlos… protéjanlos

Corre conmigo, no te separes, yo no sé yo qué quería, íbamos contra la agonía, llevando nuestro miedo entre las manos.

Permanecimos boca abajo pegados contra el suelo en sismo

Las ametralladoras, los fusiles, las metralletas saltaban la barda guareciente

Ay la muerte ocupando la calle a bocacalle, ay los cuerpos y los disparos, resonando por dos horas o tres años.

Y otra vez los mismos días, como gérmenes humanos y la mandíbula del dolor y de la rabia

¡Qué hacer, carajo! cuando se ve la pierna colgada como un trapo rojo y los brazos y las bocas batidas y amenazadas.

Las aperturas democráticas, un diálogo verdadero con el gobierno, se puede gobernar para la burguesía y para el pueblo

Cerca de mí, los cadáveres se defienden inútilmente, habrán de despedazarlos, queriendo arrojar en la autopsia su luz

Sus puños cerrados.

A prueba de tanto mexicano de mierda, esos cadáveres, son ejército que refuerza, que señala lo que aumenta el hombre, lo que hace a nivel de sangre probar ser hombre.

Más de ciento veinticinco muertos llevados al campo militar número uno

Un día esos cadáveres agredirán desde el balcón del palacio

¡Por nuestros compañeros caídos, no un minuto de silencio, toda una vida de lucha!

LA POTENTE VOZ DE LEOPOLDO DEJÓ DE ESCUCHARSE

(tomado del muro https://web.facebook.com/Carlos1954/posts/1998590240151391)

Ciudad de México, 8 de junio de 2018. Me enteré esta mañana muy temprano. Fue una de esas noticias que anuncian lo inevitable, pero de las que siempre espera uno el desmentido o la confirmación, con el deseo de que sea lo primero. Ya por la tarde, vi la confirmación: falleció Leopoldo Ayala, un profesor de literatura del Instituto Politécnico Nacional (IPN), integrantes del Comité 68.

Lo conocí hace muchos, muchos años. En realidad no recuerdo dónde fue. Pudo haber sido en Zacatenco, en Ciudad Universitaria o en el Casco, acaso en un CCH. Lo que si sé con certeza es en qué fecha y dónde lo vi por última vez. Fue un 2 de octubre en 2015, en una marcha conmemorativa del movimiento estudiantil de 1968.

Por aquellos años había una revista de oposición que narraba las luchas estudiantiles, obreras y campesinas e incluía temas internacionales. Fue la perseguida Por Qué? En un número de esa revista recuerdo haber visto una nota acerca de un grupo que se hacía llamar ACA, arte colectivo en acción y que después fue Arte Colectivo Revolucionario en Acción. Lo integraban Leopoldo Ayala, José de Molina, José Hernández Delgadillo y Beatriz Munch. Se presentaban en festivales escolares en escuelas del IPN o la UNAM. En uno de esos los conocí.

Era común que fueran invitados a festivales de bienvenida a las nuevas generaciones. Los representantes del comité de lucha organizador del evento, daban la bienvenida a los nuevos estudiantes (o hablaban de la fecha que había motivado el festival), los presentaba y de inmediato Hernández Delgadillo empezaba a pintar en tonos rojos y ocres un mural sobre la lucha estudiantil o agraria o sobre la represión, mientras la Munchita (como decían a Beatriz) leía poesía o José de Molina cantaba a la lucha armada y regañaba a los presentes por ser sólo espectadores. Leopoldo declamaba su propia poesía, sobre la noche de Tlatelolco, sobre el 10 de junio o sobre algún otro motivo de la lucha de los pueblos.

La potente voz de Leopoldo contrastaba con los tonos de Beatriz y eran perfectos complementos al canto rebelde de José de Molina, mientas al fondo, salían serpientes, calaveras, macanas y banderas de los pinceles de Hernández Delgadillo. Al terminar el festival, más de un estudiante se sentía en la antesala de la revolución y recibía con una mezcla de emoción y temor, la invitación a integrarse a la lucha, a vengar a los caídos en Tlatelolco y San Cosme, a continuar la lucha de Rubén Jaramillo, a manifestar su antimperialismo.

Algún tiempo después, pasé de público a organizador. Por algún motivo, ya no se presentaban juntos los compañeros de ACRA, así que se invitaba en lo individual a alguno de ellos o a otro grupo. Algunas veces me tocó ir a la librería Sonora, en Lieja casi esquina con Avenida Chapultepec, por José de Molina. Tuve el honor de invitar a la escuela a quien llegó a ser mi amiga, Judith Reyes, quien cambió la música ranchera (le llegó a grabar Jorge Negrete una de sus canciones) por el corrido de denuncia política. Los Mascarones, Los Nakos, Los Matlatzincas, el grupo 10 de junio, eran los invitados frecuentes a la ESIME, a la Prepa Popular, a toda escuela donde hubiera lucha estudiantil.

Todos ellos fueron en parte los responsables de que numerosos estudiantes se unieran a la lucha de manera desinteresada, entregando su tiempo y sus muy escasos recursos "a la causa". Era frecuente en esos festivales escuchar Yo acuso o Jueves de Corpus, poemas de Leopoldo Ayala, o la Marcha de las madres latinas de José de Molina, ya fuera en voz de sus autores o en estudiantes que seguían sus pasos.

Muy poco tiempo después vinieron las peñas, Anthar y Margarita, Viglietti, los Parra. Pero Leopoldo Ayala, Los Nakos, el mismo Oscar Chávez, fueron de los primeros impulsores de una cultura de izquierda, que dejó huellas que aún no se borran.

La noticia de esta mañana, me alborotó muchos recuerdos. Seguramente ya está con Fausto Trejo, con Alvarez Garín, con Pablo Alvarado, con Judith. Estarán organizando algo donde quiera que estén.

Hasta siempre Leopoldo.

 

 
   
 
 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 
 
 
 
 

 

 

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